Se
maldice cada vez que recuerda y vuelve al pasado aunque sea una fracción de
segundo, se ha jurado mil y una vez que no volverá a hacerlo pero basta que se
distraiga un poco para que su mente vuelva a vagar por cada momento de su vida.
Es extraño, solo lo hace por los que duelen, y en cada momento se para a
deleitar un poco el sabor de la derrota. Puede contar con los dedos de la mano
las veces que le ha tocado ganar, sonríe a descompás y se siente un poco menos
desgraciada, lo suficiente para que la próxima vez vuelva a hacer lo mismo. Lo
suficiente para que, aunque se haya vuelto a jurar que no lo hará, a la mínima
distracción vuelva a sobresaltarse recordando. Para atrapar en sus manos cada
error que ha cometido y observarlo como si no lo hubiera hecho. Desvanecerse,
sin más.
aiiii como me gusta! me encanta la frase :y en cada momento se para a deleitar un poco el sabor de la derrota.
ResponderEliminarole tú, tu blog y tus entradas!