-Perdóname, por favor…-volvió a pedirle o, mejor dicho, casi a rogarle. Había perdido la cuenta del número de veces que había dicho esa palabra a lo largo de esos dos días. Pero él seguía tan impasible como siempre.
Por una extraña razón que ninguno de los dos llegaban a comprender seguían siendo amigos, o algo parecido, creo que simplemente permanecían uno en la vida del otro.
-¿Por qué habría de hacerlo?-se podría decir que le salió más frío de lo que esperaba, demasiado brusco, y se dio cuenta al mirarla.
-Por todo lo que fuimos un día-demasiado bajito, pero lo suficiente algo como para que él lo escuchara. Notó como apretaba el mentón, no sabía qué estaría pasando por su cabeza porque era demasiado poco predecible. Por otra extraña razón, pero que esta vez sería ella quien nunca llegaba a comprender, se aferraba a él ¡como si fuese quien la salvase!-Porque una vez fuimos dos personas que se quisieron demasiado, y se necesitaron, aunque se haya terminado por tu parte, pero tranquilo que llegará un momento en que yo tampoco sienta esto por ti porque todo se acaba, incluso el amor ¿sabes?-terminó de carrerilla antes de que él pudiera interrumpirle. Y esta vez lo dijo algo, esta vez se lo creía, esta vez se sentía segura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario