Deambula por las calles de la ciudad sola y perdida buscando algo que vuelva a ilusionarla, que vuelva a darle calor a su maltrecho y dolorido corazón. Siente que ha perdido los matices de la vida, de su vida, de esa que un día pareció hacerla tan feliz. Pero según dicen todo llega y todo pasa, y hoy se da cuanta de la jodida razón que tiene una mísera frase.
Sonríe a destiempo mientras sus ojos se llenan de algo que, al parecer, son lágrimas y se maldice por ser incapaz de olvidar algo que otra persona ha hecho con tanta facilidad.
Sabe que un día volverá a ser la misma, la que vivía sin prisas aunque el tiempo le pisara los talones pero, lo que ella no sabe es que, cuando menos pienses que eres tú, siempre, siempre serás tú.

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