Recordarte
sigue doliendo, aunque sea a medias. No hubo besos de despedida, ni abrazos, ni
miradas que suplicaran que te quedaras, ni siquiera un último polvo donde se
mezclasen las ganas y las promesas rotas. Recordar cómo me sentía cada vez que
me hacías reír, cada beso robado o cada abrazo necesitado. Grabarme que no vas
a volver, convencerme de no rogarte y morir cada vez que me vienes a la mente. Pretendo
odiarte en un intento demasiado desesperado, aun a sabiendas de que jamás lo
lograré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario