A veces, y digo solo a veces, me pregunto cómo una sola, una mísera frase puede hacer tanto daño y, a la vez, destruir todo lo que hay a su paso. Otras, en cambio, me preguntó por qué la dijiste y he de decir que entre respuestas erróneas me hallo. No soy, si no la mera sombra de todo lo que un día fuimos.
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