martes, 4 de junio de 2013

Lo que odiamos el dolor y lo mucho que nos hace falta.

Negociaba con las palabras por puro vicio.
Hacía tiempo que vendió su alma a las letras que, ingenua, pensaba que la ayudarían a desvanecer el dolor de aquella herida producida hacía demasiado tiempo.
Nadie la entendía... ¡Pero si ni siquiera ella lo hacía!
Siempre decía: 'Una vez preferí perderme en el hueco de una cama, pero aprendí que abandonarse a otras cosas duele menos.'

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